Diseños Textiles – Corbatas y Bufandas

La semana pasada, consideré la imagen de las manos de un niño – las manos de mi hijo – y cómo evocaron los temas de la historia, la vida familiar y la genealogía – el viaje perdurable de las generaciones a través del espacio y el tiempo – una imagen potente y sentimental.

Sus manos fueron el tema y la base del diseño de una corbata para su abuelo.

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Al reconectar con el proyecto de las bufandas y las corbatas, consideraré  la escritura de Gastón Bachelard. Tenía interes en la perspectiva de Bachelard sobre objetos textiles (claro en este caso una variación con las corbatas y las bufandas).

Encontré lo que quería en “Imaginación Poética y Reverie.” Bachelard dirigió sus comentarios, que describiré con más detalle, sobre un conjunto de líneas de un poema de André Breton.

“L’amoire est pleine de linge, Il y a même des rayons de lune je peux déplier.” (André Breton) El armario está lleno de lienzos, hay incluso rayos de luna, que puedo desdoblar.

Como artista, las palabras surrealistas de Breton me atraen por su imperturbabilidad al exagerar y al ver más allá de lo que puede reconocer la mente razonable sobre una imagen cotidiana como la de la ropa de cama. Esta idea es especialmente relevante al relacionarse con objetos textiles y como ya mencioné percibo su relación con el proyecto de arte usable que empleo sobre corbatas y bufandas.

Al conectar el arte con una utilidad, en esencia, yo también estoy esforzándome para darle vida a una imagen como – un producto de la imaginación – y permitir que los rayos de la luna se pueden desdoblar.

 

A una imagen le podemos entregar nuestro ser de lector; es donadora de ser. La imagen, obra pura de la imaginación absoluta, es un fenómeno de ser, uno de los fenómenos específicos del ser parlante… (La Poética del Espacio, Gastón Bachelard, Traducción: Ernestina de Champourcin

Lo significativo de este conjunto de capítulos de la obra de Bachelard es que en él considera al igual la importancia del niño, de la infancia y de las imágenes. También me gustaría enlazar este pensamiento con la interconexión continua de las generaciones y por lo tanto también al de las raíces de la genealogía y de nuestra historia y de sus momentos de iluminación.

Escribí sobre la anécdota del diseño del regalo de una corbata con las manos de mi hijo para su abuelo, ya que siento que hay una poesía profunda e histórica en este trabajo textil:

Guardamos en nosotros una infancia potencial.  Cuando vamos tras ella en nuestras ensoñaciones, la revivimos en sus posibilidades, más que en la realidad.  Soñamos con todo lo que podría haber llegado a ser, soñamos en el límite de la historia y de la leyenda.  Así, hay una comunicación entre poeta de la infancia y su lector mediante la infancia que dura en nosotros.  Esta infancia permanece como una simpatía de apertura a la vida, permitiéndonos comprender y amar a los niños como si fuésemos sus iguales en primera vida.  

Un poeta nos habla y nos sentimos agua viva, fuente nueva.  Soñando con la infancia, volvemos a la cueva de las ensoñaciones, a las ensoñaciones que nos han abierto al mundo. En el ensueño del niño, la imagen prevalece sobre todo.  Las experiencias solo vienen después.  El niño ve mucho y bien.  La ensoñación hacia la infancia nos entrega a la belleza de las imágenes primeras.  

La ensoñación hacia nuestro pasado, la ensoñación que busca la infancia, parece volver a la vida vidas que no han llegado a tener lugar, vidas imaginadas.  La ensoñación es una mnemotecnia de la imaginación.  En la ensoñación, tomamos nuevamente contacto con posibilidades que el destino no ha sabido utilizar.  Una gran paradoja se enlaza con nuestras ensoñaciones hacia la infancia: ese pasado muerto tiene en nosotros un futuro, el futuro de ensueño que se abre delante de toda imagen recuperada.” (La Poética de la ensoñación, Gastón Bachelard – Traducción de Ida Vítale)

 

Por lo tanto, la reflexión de Bachelard parece contemplar al sueño y a la poesía de las imágenes como impulso interior de nuestro ser como “el futuro de ensueño que se abre delante de toda imagen recuperada.”  Y es con este impulso poético, de imágenes y de sueños con el que “tomamos nuevamente contacto con posibilidades que el destino no ha sabido utilizar…”  Similarmente, continua con su imperativa de que el sueño “parece volver a la vida vidas que no han llegado a tener lugar.”

En mi lectura inicial, capte entre las palabras de Bachelard un hermoso recordatorio con el que confiere a las imágenes una bendición sobre nuestro ser y una indagación hacia la profundidad dentro de nuestro ser que nos llama a una vida que se mantiene en armonía con las posibilidades de nuevos comienzos.

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