Tintes Naturales – el Cultivo

Hace unas semanas, regresé de una visita a ver a mi hermano en Sacramento, California. Hicimos un poco de turismo. Yo no había visitado a la capital de California. El “Museo de la Ciudad Vieja” recorre la historia de los comienzos de la “fiebre del oro” y del desarrollo de lo que ha llegado a ser la ciudad de Sacramento actual. El Museo Indígena de California tiene una variada selección de artefactos provenientes de las comunidades Indígenas Californianas.

Entre su colección, el Museo Indígena del Estado de California, incluye las canastas elaboradas y diseñadas por mujeres indígenas de California.  Estas canastas son captivantes.  El tejido complejo y el trabajo minucioso del diseño de las cestas comunica un profundo conocimiento de un proceso artístico seriamente atesorado por sus comunidades.

“La diversidad cultural de California igualó a su biodiversidad: contenía los más diversos grupos culturales autóctonos de cualquier otro estado o país de tamaño geográfico comparable desde el Ártico hasta la punta de Sur América… Alfred Kroeber en su trabajo considera que aparecen entre cinco y seiscientas tribus a base de grupos socio-políticos y económicos que eran autóctonos y autónomos.” M. Kat Anderson, Wildlife, plants and peoples, Capítulo 1.

La complejidad de las formas y la durabilidad de los materiales empleados por los indígenas Californianos, en especial la permanencia del color, es impresionante.

“La cestería era (y sigue siendo) una forma de arte, una forma de auto-expresión. Una canasta era una parte importante de la persona que la creó y un tejedor podía ser reconocido entre sus compañeros por las sutilezas del estilo del diseño de sus cestas, la estructura fina del material del tejido y el tipo de variaciones de sus diseños. Los Canasteros dicen que un patrón decorativo no está planificado de antemano; “Simplemente sucede.” El etnobotánico David Prescott Barrows ha comentado sobre este fenómeno entre Cahuilla: No hay un modelo o patrón que siempre se usa; la canasta toma forma bajo los dedos hábiles del cestero, y siempre es simétrica y bien formada, y la regularidad intrincada del patrón se mantiene cuidadosamente.” M. Kat Anderson, Wildlife, plants and peoples, Capítulo 6: Cestería

Como residente de California me pareció un buen tema para considerar dado mi propio enfoque preparativo sobre el proceso involucrado de sembrar plantas con el fin de adquirir los tintes naturales que emplearé en mis diseños.  Es fascinante leer sobre la práctica de cultivo de los tejedores indígenas en California y la preparación de los materiales que utilizaron en sus cestas.

El cultivo de plantas “salvajes” para la cestería indígena de California traversa una línea borrosa entre la recolección y la agricultura. Cuando uno considera los números espectaculares de plantas producidas por la cestería (una pequeña canasta de regalo “Mono Occidental” requirió más de 1.000 tallos de flores de “deergrass”, una cesta de juncos requiere 1.000 rizomas) las plantas cultivadas se acercan más bien a la definición de una “cosecha”.  Además, las visitas intergeneracionales continuas de las poblaciones indígenas a los mismos sitios de reunión apuntan a estilos de vida semisendetarios, similares a los de los productores del Nuevo Mundo.” Ibid.

En la entrada del Museo Indígena encontré un ejemplar del Redbud Occidental, una planta cultivada por los tejedores indigenas para utilizar el color rojizo de su corteza.

La artesanía de cestería era una expresión concreta de la conexión sin fisuras de las personas indígenas con el mundo natural … la finura del tejido de una canasta y la perfección del diseño no dependían solamente en la habilidad del tejedor. Su belleza se inició con el cuidando de plantas nativas que se “convertirían en” la canasta. Ya fuera una iris en las praderas costeras, helechos en el bosque del abeto rojo, sourberry en el matorral costero, deergrass en el chaparral, o un roble en los bosques de robles azules, casi todo tipo de juncia, flores silvestres, helecho, arbusto, árbol o hierba usada en una cesta fue mimada y meticulosamente preparada por los tejedores. Ibid.

En estos últimos meses, he encontrado una selección de plantas para adquirir tintes  y he comenzado a estudiar sobre su cultivo para sembrar un jardín. Mi atención se ha centrado principalmente en las plantas con flores que contienen tintes útiles para teñir seda.  Tengo una amplia selección de semillas. Entre mi elección de plantas, he incluido una serie de flores nativas de California, junto con otras utilizadas en América Latina, África, Asia y Europa.  En este momento, estoy incluyendo Maravillas, Manzanilla (utilizada en Turquía para la producción de alfombras), Coreopsis, Añil (Indigo),  Cuaja Leche (Lady’s Bedstraw – utilizado en Escocia para tartanes), Hierba de San Juan, Rudbeckia, Tanaceto (Tansy) y un número de otros ejemplares que parecen ser buenos candidatos para la cosecha de sus pétalos.  Un criterio que mantengo en mente es que estas plantas no pueden ser tóxicas.  Tuve que dejar de lado algunas como “Pokeweed” y los tintes de color púrpura rojizo que me podría ofrecer (como precaución – pensando en mi hijo, nuestros perros y los gatos de los vecinos) ya que era venenoso.

Es interesante leer sobre la extensa preparación que las comunidades indígenas mantuvieron al cultivar las plantas que utilizarían como materiales para tejer sus cestas.

Ramas, tallos, hojas, raíces y rizomas, si se dejan crecer por si mismas, terminan torcidas, frágiles y cortas y son rechazadas por los tejedores. No es por casualidad que en la casa de un tejedor de cestas, las espirales de material de cestería en los estantes son tan ordenados y cuidadosamente preparados como los rollos de una cuerda sintética, o que las largas, barras sucursales son uniformes y estan limpiamente integradas en forma similar a unas pilas de espigas de madera. La Naturaleza simplemente no crece de esa manera. El examen minucioso de estos materiales presentan características que no aparecen normalmente en la naturaleza: no tienen defectos, no hay insectos, ninguna de las partes distinguen evidencia de una ramificación. Para reunir piezas como éstas en toneladas, los tejedores tuvieron que cultivarlas. Ibid.

En el Museo, localicé una serie de materiales de referencia con la asistencia de Marion Millin (Asistente de Parque y Técnica de Colecciones del Museo para el Estado de California). En particular, ella dirigió mi atención al cultivo especializado de los materiales de las cestas ya que no ha sido estudiado por los especialistas que se han dedicado a la valoración de la mano de obra artesanal de cestería indígena.

La visita en Sacramento resultó ser una buena oportunidad para descubrir más sobre otras comunidades vecinas, en este caso la población indígena Californiana, los tejedores de cestas y el proceso que emplean en su creación artística.  Indagué más al ver que su proceso de trabajo también procede del cultivo de plantas para adquirir los materiales naturales que necesitaban para realizar su arte.

Con este descubrimiento, reconozco que mantendré un interés en esta area y que me encontraré comparando los métodos de otras culturas para seleccionar y cultivar plantas como materiales de trabajo y las formas de preparación de sus tintes. En este momento, como he mencionado estoy interesada en las flores, sus pétalos y sus pigmentos. Con este fin en mente, he comenzado a desarrollar una aptitud hacia la jardinería como parte del proceso creativo que ocurre en mi espacio de trabajo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: